Mostrando entradas con la etiqueta Rutas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Rutas. Mostrar todas las entradas

lunes, 1 de julio de 2013

Andorra: Ruta del Hierro

Tras la ruta tan intensa del día anterior, decidimos un día más tranquilo.

La ruta del hierro comienza precisamente en La Massana. En esta localidad se encuentra la fragua Rossell que fue una de las más importantes de Andorra y la última en cerrar sus puertas (1876). La fragua es también el centro de interpretación del hierro.


Las visitas eran a las horas en punto, así que tuvimos que esperar hasta las 11:00. Mediante un interesante audiovisual se explica el proceso de fabricación del hierro en el que los protagonistas son el agua, el aire y el fuego. Normalmente se puede ver también una demostración del funcionamiento del martinete, aunque nosotros no pudimos verlo ya que la bomba de agua que vierte el agua que hace que se mueva la noria estaba estropeada.


Al salir de la fragua nos dirigimos a Llorts. Allí se encuentra una mina de hierro que se puede visitar, aunque nosotros no fuimos con esa intención ya que no disponíamos del tiempo suficiente. Lo que hicimos fue recorrer el camino de los arrieros hasta las esculturas de los hombres de hierro.


Se trata de un muy agradable paseo que discurre paralelo al río Valira Nord. Al comienzo del camino se puede observar la riqueza en hierro de la zona: hay un pequeño paso de agua en el lado izquierdo del camino que tiene un canal claramente rojizo.


Nos encontramos con una curiosa escultura de bronce sobre un pequeño puente de piedra: se trata de dos hombres empujando una gran piedra.


Suponemos que es un homenaje a los hombres que transportaban por este camino el mineral de hierro desde la mina hasta la fragua.


Seguimos caminando hasta una escultura de hierro: Gran Carro de Hierro y Pico. Una en una sola figura dos elementos representativos del mundo de la metalurgia y la minería: el pico con el que se extrae el mineral y el carro con el que se transporta.


Continuamos un poco más por el camino extrañados de no ver las esculturas de los hombres de hierro. No sé por qué, pero me giré a mirar hacia atrás y descubrí en lo alto de una luma las siluetas de las esculturas. Volvimos sobre nuestros pasos para visitar el curioso conjunto.


Cada año por Navidad, respetando la tradición, siete personas se reúnen en Andorra.
Aunque llegan de distintos lugares del mundo pertenecen a una misma familia: los JORDINO. ¿Hermano, hermana, primo, prima?
Estas esculturas han nacido a partir de los moldes del suelo urbano realizados en diversas ciudades, y yo les llamo "los extraterrestres", porque han sido extraídos del suelo. Jeanne viene de San Petersburgo, Aeyko de Tokio, Felipe de México, Richard de Londres, Izis del Cairo, Jean-Baptiste de Mónaco y Titi de París. Estos siete personajes están unidos por historia. Os invito a que dejéis volar vuestra imaginación e inventéis esa historia.
Como decía el poeta: "Todo empieza aquí abajo y termina en otra parte."
Rachid Khimoune.


Regresamos hasta nuestro coche para dirigirnos con él a centro de Llorts para buscar un lugar donde comer. La fortuna nos hizo elegir un restaurante en el que comimos fenomenal: un rico paté de campaña y un guiso de carne excelente. La Neu Restaurant.



Tras la comida empleamos unos minutos en visitar el pueblo, tras lo cual tomamos rumbo hacia La Massana porque se acercaba la hora de regresar a Madrid. Nos quedamos con las ganas de parar en La Cortinada para visitar la iglesia de Sant Martí, pero tendremos que esperar a una mejor ocasión.


viernes, 10 de agosto de 2012

Cantabria: Menhires de Valdeolea

El valle cántabro de Valdeolea se encuentra en el sur de Cantabria limitando con Palencia y a tiro de piedra de Quintanas de Hormiguera. Este valle ofrece la Ruta de los Menhires que tiene una longitud de 12 km y en la que se encuentran 8 monumentos megalíticos de hace unos 5.000 años.

Una de las explicaciones más aceptables de estos monumentos es que se trataba de delimitaciones territoriales de las primeras comunidades sedentarias de la prehistoria. Lo que sí está claro es que tenían gran importancia ya que hay que tener en cuenta el enorme esfuerzo que suponían: estas piedras de arenisca tuvieron que ser acarreadas una distancia mínima que oscila entre 1 y 2 km, más el trabajo de hincado de la misma.

La ruta está diseñada para hacerse caminando pero, dado que íbamos con dos niñas de 4 años, decidimos hacer en coche todo lo que puediéramos. Nuestra estancia en Quintanas de Hormiguera coincidió con una ola de calor sahariano que ponía la temperatura ambiente a 36ºC y esa temperatura no era la adecuada para salir a caminar sin saber las sombras que podríamos encontrar por el camino así que decidimos hacer la ruta en varios días y salir de casa a partir de las 18:30.

La ruta comienza en Mataporquera. Hay una carretera que sale detrás del cementerio que se encuentra pegado a la iglesia. Allí se encuentra la primera señal indicadora de la ruta. Seguimos la carretera que no mucho después se convierte en una pista que sirve para adentrarse en los campos de labranza. Seguimos la pista sin desviarnos de ella (hay un cruce a la derecha a la mitad del trayecto pero debemos seguir de frente). Llega un momento en que la pista se convierte en camino, pero se puede proseguir con el coche hasta el primer cruce señalizado en el que se nos indica la situación del primer y segundo menhir.

Allí dimos la vuelta al coche y nos bajamos para acercarnos, ya caminando, al primer menhir: Piedrahita o El Cañón.

Se encuentra en una zona de pinar y hay que subir una cuesta bastante empinada para llegar a donde se encuentra. Este menhir mide 3,68 m de los que 2,55 m son visibles y, como el resto de menhires de la ruta, está orientado hacia el sureste que es la orientación en la que se pone el sol durante el equinoccio de verano, lo que hizo pensar que tenían alguna relación con cultos solares.

Piedrahita

El menhir Piedrahita tiene grabada una cruz que volveremos a ver más adelante.

Regresamos al cruce donde se nos indica que el menhir El Peñuco se encuntra a 500 m. El camino se acaba convirtiendo en un sendero. Es un muy bonito paseo que se vió favorecido por la anaranjada luz del sol poniéndose. Tras disfrutar del trayecto divisamos el monumento colocado en lo alto de una loma. Este menhir mide 4 m y no tiene ningún grabado visible.

El Peñuco

Tras la visita a El Peñuco volvimos sobre nuestros pasos hasta llegar al coche para regresar a Mataporquera. Una vez en esta localidad, se toma la carretera dirección Olea y Reinosa hasta llegar al cruce en el que se indica La Cuadra (cruce que se toma a la izquierda). Llegados a la entrada al pueblo (un desvío señalizado a la derecha) no la tomamos viendo poco más adelante una pista a la izquierda que lleva directamente al menhir La Llaneda.

No paramos en él para conservar el orden de los mismos y proseguimos de frente por la pista (dejando La Llaneda a la izquierda) hasta que se divisa el tercer menhir de la ruta en lo alto de una loma hacia la derecha. Nos dirigimos hacia él a través de los caminos existentes entre las tierras de labranza hasta llegar prácticamente a su base donde dejamos el coche. Hicimos la pequeña ascensión hasta Cabezudo para disfrutar del más grande de los menhires de la ruta y del norte de España (4,85 m).

Perfil de Cabezudo
Cabezudo




























Este menhir tiene grabada la misma cruz que vieramos en Piedrahita.

Para poderlo disfrutar tal y como fue en su día, ha necesitado ser restaurado ya que se encontraba partido.

Bajando la loma regresamos al coche para volver al cuarto menhir: La Llaneda. Este monumento no se encuentra hincado en la tierra ni se conoce el lugar exacto en el que se encontraba ubicado ya que se encontró caído por la zona (3,78 m).

La Llaneda

Dejando el coche en este menhir nos dirigimos caminando al siguiente menhir: La Puentecilla.


La Puentecilla

Hay que tomar la pista que deja La Llaneda a la derecha y atravesar un campo de labranza (creo que es el tercero que se encuentra a mano izquierda) para luego subir una pequeña loma en la que está ubicado. Este menhir mide 2,35 m y tiene también unos grabados casi desdibujados: una cruz y otro dibujo que podría asemejarse a un tridente.

Detalle del grabado de La Puentecilla

De nuevo regresamos al coche y vamos a Casasola. Al borde de la carretera hay un restaurante donde se puede dejar el coche. Volvemos atrás a pie por la carretera hasta llegar casi a una curva a derecha. Detrás de la señal de tráfico que indica esta curva se encuentra la señalización de los siguientes menhires: La Matorra I y La Matorra II. Hay que pasar un cercado y caminar por un sendero un tanto invadido por zarzas (mis hijas se comieron unas cuantas moras que mi padre iba cogiendo para ellas).

La Matorra I
La Matorra II




Estos dos menhires son los más pequeños de la ruta (1,60 y 2,20 m respectivamente) y tienen como peculiaridad que están separados tan sólo por 10 m.

La Matorra II tiene grabada una cruz y en su cara sur tiene cuatro rebajes circulares formando un semicírculo.











En Casasola también se pueden ver los restos de un puente y calzada romana, aunque no se puede ver bien porque se pasa sobre el puente y éste está bastante tapado por la vegetación.

Volvemos a tomar el coche y dejamos atrás Casasola para proseguir dirección Olea y entrar en Reinosilla. Allí se encuentra la indicación del último de los 8 menhires: Peñahincada (3 m). Como en el resto de los casos, se puede acceder por la pista con el coche llegando hasta el mismo menhir.

Peñahincada

Después de recorrer la ruta es muy recomendable visitar dos iglesias que se encuentran muy cerca de este lugar: la de Mata de Hoz (San Juan Bautista) y la de Santa Olalla (Santa Eulalia). Dos iglesias que tienen pinturas murales góticas que no se deben dejar de ver.

Santa Eulalia

Santa Eulalia

Las iglesias se encuentran cerradas y es preciso llamar al teléfono 609 339 222 para que vaya un guía a abrirlas. Recomiendo que se llame al guía con tiempo ya que una sola persona enseña unas 5 iglesias de la zona y nunca se sabe lo cerca o lejos que se encuentra.


San Juan Bautista

Detalle de capitel exterior de San Juan Bautista

También hay que tener en cuenta que los lunes no se abren estas iglesias ya que es el día de descanso (creo recordar que el horario de visita es de 10:00 a 14:00 y de 16:00 a 19:30).

sábado, 10 de septiembre de 2011

Madrid: La Hiruela

Llevábamos meses intentando visitar este pueblo de la sierra madrileña y parecía que siempre surgía algo que nos lo impedía. El sábado, por fin, parecía que los astros se habían alineado.


Habíamos quedado en el museo etnológico de La Hiruela a las doce menos cuarto con el guía que nos iba a acompañar. Llegamos bien de tiempo, así que tuvimos tiempo de visitar el museo antes de hacer la ruta. La visita merece la pena. Es pequeñito y entrañable. La mayoría de los objetos que allí se ven fueron cedidos por gente del lugar (el 70% según Miguel Ángel, el guía) y con ellos se ha representado una casa típica de la comarca.
Las rutas guiadas salen a las doce y a las cuatro de la tarde, así que llegada la hora y visto que no viene nadie más comenzamos el recorrido. La ruta que vamos a hacer se llama 'Los oficios de la vida' y la elegimos porque creemos que será la que más pueda atraer la atención de las niñas (tiene una longitud de dos kilómetros y medio).



Salimos del museo y nos dirigimos a la iglesia. Allí tomamos el sendero que sale por el lateral izquierdo de la iglesia que pasa por las huertas. En seguida comenzamos a entrar en el robledal. Estamos haciendo el camino que utilizaba el molinero con sus mulas para llegar al molino de agua. Los troncos de los robles están recubiertos de unos líquenes que certifican la calidad del aire del lugar ya que necesitan muy buena oxigenación para su crecimiento.



Lo primero que nos encontramos es el colmenar tradicional. Para entrar hay que atravesar una puerta estrecha y bajita. Dentro nos encontramos con las antiguas colmenas. Miguel Ángel nos explica que la gente del pueblo colocaba los troncos huecos, los atravesaba con palos que servían para colocar baldas en su interior y finalmente ponían el 'techo' de piedra. Para conseguir que fueran las abejas se ponía una reina y un poco de miel. Cada tronco se identificaba con unas placas metálicas en las que cada propietario ponía su distintivo. Importantísima era también la orientación: sur-este, es decir, mucho sol. Finalmente el colmenar se rodeaba de un nuro y las entradas se hacían pequeñas para evitar que los osos que habitaban la sierra entraran.


Salimos del colmenar para ir hacia el molino harinero. Por el camino nos encontramos con una curiosidad que nos explica Miguel Ángel: es como una cápsula que cuelga de la rama de un roble. La cápsula se llama galla y es el resultado de un pacto natural entre el roble y las larbas de un insecto. Las larbas son depositadas en el árbol y éste, para que no lo dañen, les construye una 'casa' para que maduren y salgan cuando hayan crecido.
Proseguimos el camino hasta llegar a una preciosa esplanada por la que pasa el río Jarama y en la que se encuentra el molino.

En la esplanada nos encontramos unas flores. Son azafrán y Miguel Ángel nos comenta que en el mes de Octubre se plaga de ellas.
Entramos en el molino que se ha restaurado con ayudas de la unión europea y de la comunidad de Madrid. Allí Miguel Ángel intenta poner en marcha el molino, pero el río baja con muy poco agua y no puede ser. Así que nos tenemos que conformar con ver un vídeo en el que se entrevista al último molinero (que aún vive) y se ve el molino en marcha. Miguel Ángel nos explica que sobre todo se molía centeno y cebada para el ganado, ya que el trigo no se da a ciertas altitudes.
Para conseguir trigo debían ir a otros lugares y cambiar carbón vegetal por trigo. Precisamente nos dirigiremos después a la carbonera.
Al salir del molino cruzamos el río Jarama y comenzamos a subir hacia la carretera. Por el camino hay unas vistas fenomenales del colmenar.
Para llegar a la carbonera hay que recorrer un tramo de la ruta por la carretera. Al llegar allí Miguel Ángel nos explica que cuando se hacía la poda se clasificaban los trozos de madera (cortados con hacha) por su tamaño, se montana un mástil y se comenzaban a apilar las maderas dejando una chimenea central. Una vez hecho el montón de roble, se cubría de arcilla y, con ayuda de escaleras, se echaba la mecha por el orificio superior de la chimenea. Se hacían perforaciones en la base para que circulara el aire y había que esperar veinte días durante los cuales tenía que estar noche y día una persona vigilando el color del humo que salía por los orificios de la base para saber si tenía que cerrar o abrir la chimenea.


Transcurrido el tiempo necesario, se separaba en carbón del brezo y se cargaba en mulas para llevarlo a Madrid. Un oficio muy durísimo que está en desuso.
Tras visitar la carbonera regresamos a La Hiruela atravesando un bosque de avellanos. Por el camino cogimos y comimos moras (era la primera vez que nuestras hijas las comían) además de cieruelas silvestres que Miguel Ángel consiguió tirar a base de bastonazos (buenísimas).
Era ya la hora de comer, así que fuimos a buscar un lugar. Por suerte conseguimos comer en 'Casa Aldaba'. Teníamos que haber reservado antes, así que recomiendo a quien se anime a ir que reserve al llegar.
Tras la comida nos apetecía dar otro paseo, así que decidimos hacer la ruta de la Fuente Lugar que es de kilómetro y medio.



El comienzo de la ruta es especialmente bonito:parece que los árboles se inclinaran sobre el camino quedando enlazadas las ramas de los de un lado del sendero con las de los del otro lado.

Luego llegamos a la Fuente Lugar que es un manantial natural en el que se encontraban los lavaderos que utilizaban las mujeres del pueblo en invierno por estar bien resguardado. Ahora los lavaderos los han reconstruido.




El camino nos lleva a cruzar un pequeño puente de madera para luego llevarnos paralelos a un río que ahora pasaba casi vacío. De nuevo volver a cruzar otro puente para finalmente llegar hasta el aparcamiento de La Hiruela.
Sin duda alguna un día espléndido.

Hay más rutas de las que se puede obtener información en el museo etnológico de La Hiruela.

domingo, 12 de junio de 2011

La Rioja y Soria: Enciso (Ruta de los dinosaurios)-Yanguas-Garray

Salimos de Madrid el sábado tempranito hacia Enciso. Allí habíamos reservado una habitación en la posada rural Santa Rita.

Lo primero que hicimos al llegar fue reservar un lugar para comer. El primer sitio en el que entramos estaba ya completo y, para nuestra sorpresa, nos dirigieron a la casa rural donde teníamos nuestra reserva hecha. Así que allá nos fuimos a reservar una mesa y, de paso, dejar el equipaje que llevábamos.
Una vez asegurada la comida, nos fuimos a dar un paseo por Enciso. Lo primero que hicimos fue ir a la plaza del ayuntamiento donde hay un reloj en el que, a determinadas horas, sale un dinosaurio. Eran las doce menos diez, así que esperamos los diez minutos que faltaban para ver el acontecimiento. Después de los terribles rugidos nos fuimos a visitar el museo paleontológico.
Merece muchísimo la pena visitarlo. Es una perfecta primare toma de contacto con el mundo de los dinosaurios. Allí se puede ver una recreación del paisaje del lugar hace miles de años y los animales que allí avitaban. Se explica cómo quedaron marcadas las huellas de los dinosaurios que ahora podemos ver, también nos enteramos que no son 'huellas' sino icnitas. Existen también pequeñas películas de lo que sucedió cuando las huellas quedaron marcadas en el suelo basadas, precisamente, en dichas marcas. Se pueden ver los tamaños de los distintos dinosaurios, la forma de sus pisadas...
Recogimos unos folletos de los distintos yacimientos que pueden ser visitados y nos fuimos a comer. La comida en la posada Santa Rita está buenísima, así que si alguien se anima a ir, recomiendo que reserve antes porque el comedor no es demasiado grande.
El primer yacimiento que fuimos a visitar fue 'Virgen del Campo' al que se llega caminando desde Enciso. Debo reconocer que quedé un poco decepcionada al llegar allí. Las huellas no se veían claramente y lo único que llamó la atención de las niñas fueron las reproducciones de dos dinosaurios que allí se encuentran. Tras esa visita, fuimos al yacimiento de 'Valdecedillo'. Allí también hay unas cuantas reproducciones a tamaño real que son bastante impresionantes y huellas muchísimo más claras que daban testimonio del paso de aquellas gigantes criaturas por aquellos lugares.
Más animados después de esta última visita nos vamos al yacimiento 'Los Cayos'. El acceso no es sencillo ya que hay que ir a través de una pista sin asfaltar, pero realmente merece la pena. Las huellas mejor conservadas se encuentran cubiertas por una estructura metálica que las protege de las inclemencias del tiempo. Pero aparte de esas, hay otras huellas a la mano del visitante en muy buen estado de conservación que pueden ser tocadas y que atraen la atención de pequeños y grandes. Fue emocionante poner la mano en el lugar donde hace millones de años un dinosaurio puso su pata. Fue una especie de conexión con el pasado.


Finalmente, para terminar la tarde, nos dirigimos hacia los yacimientos 'Barranco de la Canal' y 'Peña Portillo'. Este acceso es bastante complicado pero no imposible (nosotros llevamos un coche bastante bajo y con cuidado pudimos acceder). La pista asciende bastantes metros hasta que por fin se divisa una reproducción de dinosaurio que marca la ubicación del primer yacimiento (el otro está en frente). Aquí las huellas están también muy bien conservadas y son de formas completamente distintas a las que hemos visto antes, además de tener un tamaño considerablemente mayor que en los anteriores yacimientos que hemos visto.


En 'Peña Portillo' hay también una estructura metálica para proteger una zona con abundantes huellas. El dinosaurio de este último yacimiento está más en alta y subimos hasta allí para hacer una foto. Cual fue nuestra sorpresa cuando al hablar un poco alto descubrimos que había eco. Mis hijas lo escuchaban por primera vez y pasamos allí un buen rato 'hablando con las montañas'.
Completamente satisfechos con nuestra particular ruta de los dinosaurios, regresamos a Enciso para cenar y descansar.

La ruta de regreso a Madrid la aprovechamos para hacer un par de visitas más. La primera de ellas fue en Yanguas, ya en Soria. Allí visitamos la iglesia, el puente, los lavaderos... precisamente detrás de este lugar sale un camino que va paralelo al río atravesando los chopos. Es un paseo precioso que no pudimos hacer completo porque no queríamos llegar tarde a nuestro siguiente destino: teníamos ya concertada una visita guiada en Numancia. La visita guiada fue muy interesante. Se han reconstruído dos viviendas de dos tiempos diferentes: las primeras del asentamiento y las posteriores a la llegada de los romanos. Se puede ver cómo se vivía en los dos momentos y las diferencias en lo que a las viviendas se refiere. El guía llevaba un micrófono y los visitantes un receptor que facilitaba poder escuchar todas la explicaciones claramente y sin perderse ninguna. Una gran iniciativa. Desde luego el yacimiento hay que visitarlo con un guía a no ser que se sea un buen conocedor de lo que allí se encuentra. Si no, puede parecer que no hay nada que ver.

Enlaces de interés:

domingo, 10 de octubre de 2010

Cuenca: Uclés-Segóbriga-Buendía (Ruta de las caras)

Aprovechando que los viernes salimos antes de trabajar, dejamos el equipaje preparado la noche anterior, recogimos a las niñas del cole y la 'guarde' respectivamente y tomamos la carretera hacia Uclés mientras ellas merendaban en el coche.

La bienvenida que nos hizo Uclés no pudo ser más bonita con su imponente monasterio teñido de colores rojizos por el atardecer. No pude evitar que me viniera a la memoria Mont Sant Michel (en el norte de Francia) salvando las considerables diferencias.


Este fin de semana ,íbamos a estar acompañados por una pareja de amigos que tienen un hijo de la misma edad que nuestra hija mayor. Habíamos reservado una casa rural que se encuentra en el mismo Uclés y que se llama 'Puerta del Agua', así que nos dirigimos allí para dejar las cosas y comenzar a preparar la cena.

El sábado por la mañana salimos hacia Segóbriga donde queríamos visitar su yacimiento. Las visitas guiadas son a unas determinadas horas, así que no queríamos llegar tarde por si los grupos no podían ser muy numerosos. Llegamos con tiempo suficiente para poder pasar un buen rato en el centro de visitantes viendo una exposición de los objetos que se han encontrado: lámparas de aceite, broches, elementos de tocador de las presumidas romanas, monedas, vasijas... Objetos que llamaban la atención de los niños cuando intentábamos colocarlos en sus lugares y funciones a través de historietas que les íbamos contando.


La visita al yacimiento de Segóbriga comienza con un paseo desde el centro de visitantes hasta el teatro atravesando una necrópolis y viendo restos de las canalizaciones a través de las que la ciudad se surtía de agua. Además del teatro y el anfiteatro que se conservan lo suficientemente bien como para hacernos una idea de cómo se vivía en aquella ciudad, también se pueden ver unas termas, las calles comerciales... y se sigue trabajando para seguir descubriendo más secretos que pueda tener escondidos la ciudad. Cuando estuvimos allí, estaban trabajando en el circo romano del que se podía ver la traza de la pista en la que se hacían las famosas carreras de cuadrigas.

Considero casi que indispensable hacer esta visita con un guía para sacarle todo su jugo ya que sino pueden pasar un montón de cosas desapercibidas y, ante nuestros ojos, parecer simples montones de piedras.

Después de una buenísima comida en 'Finca La Estacada', regresamos a Uclés para visitar el monasterio.





























En la entrada se pueden coger unas audioguías que, igual que en el caso anterior, considero indispensables para que la visita pueda ser más enriquecedora y entretenida para grandes y pequeños. El monasterio es impresionante tanto por dentro como por fuera.

El domingo por la mañana emprendemos el regreso a Madrid pasando antes por Buendía. Allí realizamos la ruta de las caras: un paseo precioso por el pinar que se encuentra a orillas del embalse y en el que fuimos descubriendo las esculturas realizadas sobre las rocas que allí se encuentran. Un camino en el que las sorpresas esperan en cualquier rincón. Fue divertidísimo para los niños.






El fin de semana terminó con la riquísima comida de 'La Casa de las Médicas' situada en el mismo pueblo.

Enlaces de interés:

Casa rural 'Puerta del Agua': http://www.puertadelagua.com/web/inicio.htm
Ruta de las caras: http://www.rutadelascaras.com/
Casa de las Médicas: http://www.lacasadelasmedicas.com/