viernes, 3 de mayo de 2013

Lérida: Valle de Arán (II) - Plan de Beret y Bagergue


Cuando estuve planificando estos días en el Valle de Arán, seleccioné dos rutas que pensé que eran fundamentales: 'los 7 lagos de Colomèrs' y 'Era Artiga de Lin y Uelhs deth Joeu'.

Ya antes de salir de Madrid me enteré de que ambas eran imposibles de hacer ya que sus accesos se encontraban cerrados por la nieve. Debo reconocer que me quedé bloqueada y bastante decepcionada. ¿Qué íbamos a hacer?

Por la mañana nos dirigimos a la oficina de información y turismo de Vielha (ya que la de Les se encontraba cerrada) para que nos recomendaran qué hacer.

Dado que el pronóstico del tiempo decía que por la tarde llovería, decidimos aprovechar el sol para ir hacia Plan de Beret.



La sola vista de lo que nos rodeaba me convenció de que efectivamente las rutas que deseaba hacer tendría que dejarlas para otra ocasión.


Las niñas estaban encantadas con la visión de tanta nieve. Bajamos del coche y sacamos las botas, los trajes de nieve y el trineo para disfrutar un rato de tirarnos por alguna cuestecilla.

El deshielo ha comenzado pero la cantidad de nieve acumulada durante el invierno es tan grande que supongo que todavía deberá pasar al menos un mes antes de ver esta zona limpia de nieve.


En la oficina de turismo nos habían dicho que el acceso a Banhs de Tredòs estaba recién abierto y que merecía la pena ir, así que nos fuimos para allá. Aunque nos dijeron que se podía dar un paseo por allí, la realidad es que había tanta nieve que resultaba imposible.





No estuvimos allí casi nada.

El Jardi dels Pomers
Nos fuimos a Bagergue a comer para luego visitar el pueblo de mayor altitud del valle.

Comimos en el restaurante 'El Jardi dels Pomers' (eljardidelspomers.com).

Es un restaurante pequeñito y muy acogedor en el que comimos fenomenal y estuvimos my bien atendidos. Tomamos el menú aranés que contaba con paté de campaña, ensalada de rulo de cabra, olla aranesa y cordero. La crema catalana del postre fue sublime.

Cuando estábamos terminando de comer comenzó a llover, así que no tuvimos más remedio que dar un corto paseo bajo el paraguas. Intentamos visitar la quesería que se encuentra en este pueblo pero estaba cerrada.

Dado que la lluvia no cesaba y que la temperatura había bajado bastante, decidimos ir a casa.

Terminamos la tarde delante de la chimenea comiendo un chocolate con churros que había llevado de Madrid para una emergencia.


jueves, 2 de mayo de 2013

Lérida: Valle de Arán (I) - Les


Al salir del túnel de Vielha descubrimos un paisaje salpicado de puntiagudos campanarios y montañas nevadas.

Aunque es primero de Mayo, la primavera es una recién llegada al Valle de Arán. Prueba de ello es que árboles que vi florecer en Madrid en el mes de Marzo aquí están echando su flor. El invierno ha sido muy largo este año y la nieve especialmente generosa en esta zona. Se puede decir que el deshielo está recién comenzado.

Es la hora de comer así que paramos en un restaurante de Vielha. Al finalizar nos dirigimos a Les que es donde hemos cogido la casa rural. Se trata de una antigua bòrda (establo) completamente remodelada pero conservando detalles importantes de lo que un día fue. Aún se conserva el pesebre donde un día comieron las vacas de la casa.

La casa es una verdadera preciosidad: 'Bòrda Guilhamuc' (www.bordaguilhamuc.com/es/Inicio.html).

Para aprovechar lo que queda de tarde, la dueña nos recomienda un paseo por los alrededores de Les que nos disponemos a hacer en cuanto dejamos nuestro equipaje.

Salimos de la casa hacia la derecha y recorremos la calle hasta salir del pueblo. La calle se convierte en un camino que lleva hacia la ermita de la Virgen de la Piedad y una granja grande.

Ermita de la Virgen de la Piedad



Es nuestra primera toma de contacto real con el valle y en menos de cien metros las niñas han visto vacas, caballos, ovejas y gallinas. Están encantadas.


Pasada la granja vemos un poste que señala la ruta 'Pònt dera Lana'. Tomamos el sendero indicado que comienza una ascensión que lleva al hayedo que abraza a Les por su parte de atrás. El camino es sencillo y muy agradable.


Se llega a otro poste y esta vez tomamos la dirección 'Ermita de San Blas'.


La ermita se encuentra al llegar de nuevo a Les y se trata del exponente románico de la localidad.

Ermita de San Blas

Entramos al pueblo y paseamos por él. Pasamos por la Plaza del Haro donde está el tronco que será quemado la noche de San Juan.








Regresamos a casa para descansar y disfrutar de la chimenea.


domingo, 21 de abril de 2013

Toledo: Oropesa


Cuenta la leyenda que los moros tenían secuestrada a una doncella y que para poderla recuperar los templarios tuvieron que pagar su peso en oro. De ahí el nombre de este lugar: ‘Pesa oro’, ‘Oro pesa’. De hecho, en el escudo de Oropesa aparece una doncella sosteniendo una balanza para determinar su propio peso.

Búho real
Con esta leyenda es como comenzamos la visita a esta población que coincidía con las XIV Jornadas Medievales.

A las 13:00 estaba programado el 'Rescate de la princesa' que, en tono de humor, cuenta de forma bastante poco exacta lo que sucedió en este lugar. Se pretende hacer reír (y lo consiguen) insertando temas de actualidad en la historia. La obra se representa en el interior del castillo. El público ocupa el patio de armas mientras que la representación tiene lugar en las almenas.

Para poder entrar al castillo es preciso adquirir una moneda (2€) que debe ser presentada en la puerta y con la que se puede entrar cuantas veces se desee en el interior del castillo. La moneda sirve para todos los días que duran las jornadas medievales y nos la quedaremos de recuerdo.


Todo el casco antiguo es un enorme mercado medieval en el que podemos encontrar un poco de todo.


Se respira ambiente de fiesta.


Los pasacalles de gaitas y tambores nos ayudan aún más a transportarnos en el tiempo. Pero lo que más llama la atención es que todos los habitantes de este lugar (del más pequeño al más grande) salen a sus calles ataviados con ropajes de la época. Uno no para de cruzarse con damas, caballeros, escuderos, campesinos, taberneras, moros... salvo algún despistado mosquetero, todo acompaña.



Las mismas calles también se ponen sus mejores galas y se adornan con banderas y pendones.

Los visitantes, contagiados por la atmósfera medieval, también intentan mimetizarse en el entorno decorando sus cabezas con preciosas coronas de flores o empuñando espadas y escudos de madera.


También se pueden ver torneos, encantadores de serpientes, faquires, cetreros con sus hermosas aves, arqueros practicando su puntería e incluso dragones.

Pero una de las cosas que más captó la atención de mi familia al completo fue el panadero que en vivo y en directo amasaba pan a dos manos y lo cocía en un horno de leña a la vista de todos los que anonadados le mirábamos.


No es un 'espectáculo' que se pueda ver todos los días... y con el olorcillo, no pudimos resistirnos a comprar pan.


Y un poco más adelante otra de las cosas a las que no nos podemos resistir: un puesto de quesos. Así que nos regresamos a Madrid con la cena puesta: pan con queso.

Mis hijas ya están deseando que lleguen las próximas jornadas para repetir.

domingo, 14 de abril de 2013

Madrid: La Barranca


Se puede decir que este es el primer fin de semana primaveral y nosotros, como muchísima otra gente, salimos al aire libre. Nos dirigimos al valle de La Barranca, en el parque regional de la cuenca alta del Manzanares. Dejamos el coche en el aparcamiento de tierra que hay enfrente del hotel del mismo nombre.

Nada más salir del aparcamiento nos encontramos una de las presas que tiene el río Navacerrada en este valle. 


La cruzamos, pasamos una puerta y comenzamos a caminar paralelos a su orilla. Sobrepasamos una segunda presa y pasamos otra puerta. Nos adentramos en un pinar.


Aunque no se ve el río, aún se oye. Llegamos a un curioso amontonamiento de troncos y ramas: usando como eje el tronco de un pino están apollados el resto de troncos y ramas a modo de 'cabaña' cónica.

Arroyo de la Maliciosa
Margen izquierda del río Navacerrada

Seguimos por el bosque hasta llegar al arroyo de la Maliciosa que baja con bastante agua. Bajamos una cuesta pronunciada para llegar a su orilla y lo cruzamos por un puente que alguien ha improvisado con pequeños troncos.

Este cruce representó toda una aventura para los niños que estaban entusiasmados.





Seguimos atravesando el pinar hasta llegar al margen izquierdo del río Navacerrada.

Continuamos nuestro paseo remontando el río hasta llegar a una pista que cruza éste sobre un puente. Este tramo del paseo resulta muy agradable. El río baja suficientemente caudaloso como para ofrecer un precioso espectáculo.


Tras cruzar el puente seguimos la pista que desciende junto al río por su margen derecha. Algo más abajo tomamos la senda Ortiz.

Comienzo de la senda Ortiz
Para un paseo más corto, se podría proseguir por la pista (que lleva hasta el aparcamiento). Este paseo supone unos 4,7 km.

Curiosa seta brillante


Como ya he dicho, nosotros optamos por proseguir por la senda Ortiz. Comenzamos a subir. Por el camino paramos a comer nuestros bocadillos y pudimos disfrutar de preciosas vistas del embalse de Navacerrada además de cruzarnos con un par de terneros ya algo crecidos y algunas bicicletas de montaña.

Llegamos a la pradera de Valpurguis, donde se encontraba el hospital de Guadarrama para el tratamiento de la tuberculosis. Allí encontramos un pequeño nevero que hizo las delicias de los pequeños del grupo.

Cruzamos la pradera y continuamos subiendo por la pista hasta el mirador de Las Canchas. El camino se hizo un poco duro porque el sol calentaba y no había ni una sombra, pero el esfuerzo mereció realmente la pena.


Las vistas son realmente impresionantes con las cumbres decoradas con la nieve caída no hace tanto tiempo.

Estuvimos allí parados bastante tiempo disfrutando del entorno y de un merecido descanso.

Espantapastores


Después proseguimos por la pista rumbo al aparcamiento.

Durante el primer tramo de bajada proseguimos disfrutando de las montañas nevadas y de algún que otro nevero a los lados del camino.








domingo, 31 de marzo de 2013

Madrid: Cancho de la Cabeza


El sábado salió también un día despejado, así que había que aprovechar. Miguel llevaba tiempo con esta ruta en mente y su hermana se animó a venir con nosotros.

Cogimos el coche hasta Patones de Abajo donde Lucre nos esperaba con su coche y, ya juntos, nos fuimos hasta el Poblado del Atazar. Allí dejamos el coche para tomar en este punto la Senda del Genaro en dirección a Patones.

Se puede decir que la primera parte de la ruta hasta llegar al Cancho de la Cabeza es eminentemente de subida con algunas rampas importantes.


Rápidamente se toma altura y se tienen unas vistas estupendas. Incluso se ve con claridad el característico perfil de la ciudad de Madrid con sus Cuatro Torres y las torres Kío.

A esta altura me llamó la atención la cantidad de líquenes que cubrían las ramas y troncos de todos los arbustos. El guía con el que hicimos la Ruta de los Oficios en La Hiruela nos había explicado que éstos sólo salen en lugares con buena calidad del aire.

Bien, pues en este lugar debe ser excelente porque lo cubre todo. Así que aprovechamos a meter buen oxígeno en nuestros pulmones.

Otra cosa que proliferaba eran las mariquitas... se nota que la primavera está llegando aunque le esté costando un poquito.

Justo antes de subir al Cancho de la Cabeza, hay una pequeña explanada donde hay una especie de refugio en piedra y, un poco más adelante, se tienen las primeras vistas del embalse de El Atazar.


Se encuentra bien lleno gracias a la cantidad de lluvia que lleva cayendo ya desde hace bastantes semanas.




Los niños se emocionaron mucho cuando por fin tocaron el punto que marca la cima del Cancho de la Cabeza.

El viento soplaba con fuerza.

Un pequeño descanso para tomar algún fruto seco y pronto comenzamos a descender ya que parece que viene lluvia. Nos tapamos bien y bajamos entre pizarras húmedas. Hay que tener cuidado porque es resbaladizo.





Llegamos a una pradera desde la que se ven las cimas de la sierra madrileña cubiertas de nieve.


Parece que deja de llover. Seguimos bajando hasta adentrarnos en un pinar. El paseo es muy agradable. Hay que tener cuidado porque el sendero más bien parece un río en muchos puntos.



En las zonas más sombrías se ven los brotes verde claro del musgo que prolifera entre las piedras. Parece un suave terciopelo.

Las caídas de agua van colmadas de este líquido elemento y nos acompañan con su alegre soniquete.

Finalmente llegamos al punto de partida.





Es una ruta circular de algo más de 6 km. que se hace muy amena porque hay muchos cambios de paisaje a lo largo del camino. Los niños aguantaron estupendamente.


De regreso en los coches nos fuimos al Mesón Manolo en Patones de Abajo donde nos comimos una maxi-hamburguesa casera que estaba de muerte.

Después de algo de sobremesa decidimos hacer una visita a Patones de Arriba. Dejamos el coche en el aparcamiento de tierra que hay frente al frontón y tomamos la senda peatonal que une Patones de Abajo y Patones de Arriba.




Un paseo por Patones de Arriba es siempre agradable. Un precioso broche para terminar una estupenda jornada.